Podría seguir hablando una y un millón de veces más de mi ventana, del yelmo que tienes escondido en tu armario y tu caballo blanco de tu garaje, pero eso es pasado, y toca avanzar, puede que me halla dado cuenta tarde, y que actúe aún más...
Llueve, llueve fuerte y aún miro a través de mi ventana, esto es de locos...
La niebla es espesa y la lluvia impide aún más que pueda ver tu yelmo, sin embargo sigo mirando, pasan meses y pasarán años y un día dejaré de mirar a tu ventana, cuando ese día suceda, hazme un favor... -
-Búscame.
entonces sí que estaré demente...

No hay comentarios:
Publicar un comentario