Ya no son las doce, es mucho más tarde
aún no he cerrado los ojos para soñar contigo, prefiero seguir mirando hacia tu ventana, sigo sin entender aún por qué.
Las luces del edificio de enfrente tintinea, solo escucho silencio, así puedo concentrarme en mis pensamientos.
Esta noche no hay estrellas, no las puedo ver, las nubes se han apoderado del cielo, sigo mirando a tu casa sin saber por qué
Espera una luz se enciende, pero no ni eres tú, ni vas a buscar tu yelmo para rescatarme del castillo en tu caballo blanco y aún sabiéndolo aquí te espero y sigo mirando hacía tu casa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario