Monstruos de la noche, siempre pensado desde nuestra infancia que se esconden debajo de nuestra cama o se esconden en el armario, haciéndote temer en tus desvelos cuando aún eras niño, pero es realmente ahora cuando se descubren quienes son esos monstruos, son esas lágrimas tras un día de esos en los que sientes que no puedes con nada y que has llegado a tu límite, la impotencia por todo lo que sucede a tu alrededor, y esa necesidad impetuosa de acabar con todo, pues nada ya importa, cierras lo ojos, te llevas las manos a la cabeza, de la cual comienza a surgir pensamientos oscuros y confusos,se repiten imágenes y es cuando esas lágrimas por cualquier tontería salen, y es que no hay más monstruos que nuestra mente que transgiversa la realidad para hacerte caer y nosotros mismos que nos lo creemos.
