martes, 18 de junio de 2013

Lost.

¿Y entonces? ¿De qué sirve todo esto? Nada, sólo estoy cavando mi propia tumba, de la que luego no podré salir, como laberinto que representa desde el primer instante, cada vez que encuentro una solución me la arrebatas mirándome como si estuviera loca, pero sabes que no es así, pretendes hacerme creer con dulces palabras lo que le faltan a tus hechos, lo peor  no es eso, es que me gusta tal y cómo es, quizás es falta de experiencia, pero es de algo que por lo menos me enriqueceré de ella, o puede que  la ingenuidad que marca mi esencia sea la responsable, el caso es que todo tiene un límite, una gota que colma el vaso, y una vez lleno y rebosado ya no hay marcha atrás ni perdón que alivie el sufrimiento,  no son sólo gotas las que caen resbalando por el vaso, son sueños, ilusiones, planes de futuro,ideas, sentimientos, pero sobretodo es mi corazón que sale dañado, ¿Sabes qué son esas gotas? Es dolor, aunque no sea mostrado, algo en mí ha cambiado, pues tras encontrar lo que buscaba sigo sin brillo, y es que una vez roto es difícil que algo tan frágil vuelva a sonreír.

VS.

Haciendo balance de la situación en la que me encuentro,  en la que todo el mundo trata de hacerme sentir culpable de hasta mi propia existencia, y por mucho que trate de nadar hacia arriba me encuentro con un tiburón blanco que me acecha y me impide nadar hasta la superficie, una ballena azul que me aplasta y me deja inconsciente durante una temporada, pero no llega a matar, quizás es que sea más fuerte de lo que yo misma creo, o simplemente mucha suerte, pero aquí estoy,  planeando mi próxima batalla de la que pienso salir victoriosa, puede que creas que evada las balas, y pienses que que no estoy dispuesta a combatir y mis armas aún inexpertas e ingenuas no sirvan de mucho, o quizás esa sea la clave, la cuestión es que aquí estoy dispuesta a todo, si retiro la mirada no es por que no sepa ganar un duelo, las mejores armas se guardan para el final y puedes seguir gastando cada cartucho, que aquí espero, ven combate que pasaré, dejaré una huella irreparable, por que por donde pasa una leona una gatita no tiene nada que hacer.

Amante agradecido a las lisonjas mentirosas de un sueño.


¡Ay Floralba! Soñé que te... ¿Dirélo?
Sí, pues que sueño fue, que te gozaba;
¿Y quién sino un amante que soñaba,
Juntara tanto infierno a tanto cielo?
Mis llamas con tu nieve y con tu hielo,
Cual suele opuestas flechas de su aljaba,
Mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,
Como mi adoración en su desvelo.
Y dije: «Quiera Amor, quiera mi suerte,
Que nunca duerma yo, si estoy despierto,
Y que si duermo, que jamás despierte».
Mas desperté del dulce desconcierto,
Y vi que estuve vivo con la muerte,
Y vi que con la vida estaba muerto.
autógrafo
Francisco de Quevedo y Villegas

lunes, 17 de junio de 2013

Un último adiós.

Hoy nuestros destinos se vuelven a cruzar en el mismo lugar donde  emprendieron vuelo por separado, han pasado los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, hemos cambiado, todo a cambiado, y no hay vuelta atrás, la esencia de aquel entonces se ha perdido, pero siempre queda aquel pecado que nos unió; el deseo.
Aquel con el que me come tu mirada y te envuelvo en mi sonrisa, y nunca nunca se para.
Ya está, las luces se apagan y me quedo sola frente aquel  lugar donde nuestros caminos se bifurcaron, sola, como aquella vez, pero ya no hay dolor o impotencia, sólo recuerdos, vuelo entre mis pensamientos, entonces me doy cuenta que la llama se apagó, con las quemaduras de aquella llama curadas, observo qué ha sucedido, y es que la llama que te reemplaza, arde tanto y tan fuerte, no hay color, una vez más, Adiós, pero esta vez, para siempre.