Pensaba que no tendría que sucumbir más a ello,pero una vez más mi mirada y nuestras ventanas se han vuelto a ver las caras, pensé que esto no volvería a suceder, pero así ha sucedido todo, tras una larga espera en mi torre, decidí bajar yo sola, cabalgando por un sendero en el que sabía que no te encontraría, tras caer de aquel caballo blanco, intentando que se asemejara al tuyo para hacer menor el dolor del recuerdo, despiertas y te das cuenta que esa no es solución, nunca la ha sido y lo peor es que en el fondo, reconoces saberlo de antemano, volví a mi torre empapada de sangre por las heridas que me causó aquella caída, intentando que supurara lo antes posible con un manto de orgullo y frialdad.
Pero aquí estoy de nuevo sentada en el bordillo de mi ventana, ha pasado el tiempo y sigo sin saber cual es la solución, es más creo que no existe, es más puede que la solución para no herirme sea permanecer en esta ventana.

No hay comentarios:
Publicar un comentario