Una simple canción, sin acordes de los que me gustan, ni ritmo ni tempo determinado, ni barítonos y agudos, sin poner la carne de gallina ni erizarte, puede que hasta de lo más pueril, pero ha conseguido derrumbar la coraza de hormigón que me había puesto a mí misma, y que hasta esa sonrisa hipócrita que me había auto retratado, se ha borrado e intercambiado por unas lágrimas vacías y sin motivo, pero a la vez cargadas de recuerdos e ilusiones, y la verdad es que tanto fingimiento agota, sentir que estás rota por dentro, pero el deseo de complacer a los demás sea mayor, y las lágrimas pertinentes derramadas sean a escondidas.
Ser fuerte es lo que he escogido, aunque no sea el sendero fácil.

No hay comentarios:
Publicar un comentario