Pasan segundos, minutos y horas y aún seguimos en la misma situación empecinados en que no yo soy para ti, ni tú para mí y, que mirando más allá del ahora nos perdimos, ahogándonos en burbujas de ilusiones y falsas esperanzas y, aunque la máquina del tiempo no exista, nosotros sí tenemos marcha atrás, pero preferimos la manta del orgullo y falsa felicidad, antes que volver a caminar de la mano, que aunque por poco tiempo lo hicimos, pudimos comprobar que tras pasos pequeños, largos cortos, nerviosos y rodillas temblorosas y llenas de ilusión, palabras dulces y juguetonas, miradas cómplices, seductoras, tímidas, caricias al principio nerviosas pero por último con significado distintivo, bromas de mal gusto, pero al fin y al cabo formaban parte de nosotros, abrazos que me hacían entrar en calor con tu manera de dármelo, formando un conjunto que acababa con besos y más besos, que en tu ausencia me hacían suspirar, formar un recuerdo perfecto para así guardarlo en mi corazón, que aunque fueron pocos, el dolor en él fue igual al sentir tu partida inesperada, por que aunque sabía que no sería eterno, tampoco pretendía que lo fuera esperaba que tu hospedaje en mi mundo fuera más largo, pero recuerda que aunque tú hayas tirado la llave al mar, yo siempre tendré una copia, aunque trate de aparentar que la puerta está cerrada, está ahí y sí lo está es para los dos.
Y ahora es cuando realmente siento tu esencia, por tu ausencia.

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